La adaptación teatral de uno de los célebres tangos
Mademoiselle Ivonne era una pebeta que en el barrio posta del viejo Montmartre, con su pinta brava de alegre griseta, animó la fiesta de Les Quatre Arts. Era la papusa del barrio latino que supo a los puntos del verso inspirar... Pero fue que un día llegó un argentino y a la francesita la hizo suspirar.
Madame Ivonne, la Cruz del Sur fue como el signo, Madame Ivonne, fue como el signo de tu suerte... Alondra gris, tu dolor me conmueve, tu pena es de nieve... Madame Ivonne... Han pasado diez años que zarpó de Francia, Mademoiselle Ivonne hoy solo es Madam... Ya lo ve, que todo quedó en la distancia, con ojos muy tristes bebe su champán. Ya no es la papusa del Barrio Latino, ya no es la mistonga florcita de lis, ya nada le queda... Ni aquel argentino que entre tango y mate la alzó de París.
Letra de Enrique Cadícamo y música de Eduardo Pereyra.
La mujer es, por excelencia, la musa inspiradora del tango rioplatense. Ella está presente en muchos títulos y letras de este género musical. Algunas de ellas fueron personajes reales y otras solo producto de la imaginación de los poetas.
Entre estas heroínas es posible encontrar un cierto tipo de mujer que se repite en el tiempo y que condensa tanto a la madre como a la mujer que se ha entregado a la "mala vida", ya sea escapando de la pobreza o por causa de un desengaño amoroso.
Los compositores de la primera mitad del siglo XX, influenciados por la cultura europea y en especial la francesa, incluyeron, junto a las musas locales como Malena, María, Milonguita y Margot, otras de la noche parisina como Mimí, Ninón, Manón, Griseta, la rubia Mireya y Madame Ivonne. Todas, sin excepción, tienen biografías y anécdotas dudosas, a tal punto que nunca nadie ha podido asegurar si existieron o no alguna vez, pero su fama ha trascendido los límites de la realidad para convertirlas en auténticos mitos populares.
UN AMOR DE TANGO es una comedia musical que, ensamblando los fragmentos de los más famosos tangos de todos los tiempos, cuenta con ingenio y humor la historia de esa francesita del Barrio Latino que animaba la fiesta de Les Quatre Arts y, siguiendo a un argentino que la hacía suspirar, abandona todo y se va tras él a Buenos Aires, de donde no podrá regresar jamás.
En torno a su triste historia, siempre estará la ciudad como único paisaje y su música como testigo silencioso de su destino.
