GrilloArte es un espacio ubicado desde hace ocho años en la península de Punta del Este. Alberga a más de 60 artistas de gran prestigio y reconocimiento internacional. Este año contará con muestras de Josefina Robirosa, Ricardo Roux y Milo Lockett, entre otros.
GrilloArte se ha convertido en un moderno centro de exhibiciones. Cuenta con 500 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles de exposición, ocho salas para muestras individuales y simultáneas, patios de esculturas y una gran trastienda. Además, se caracteriza por convocar a artistas contemporáneos. El espacio permanece abierto durante todo el año.
4 DE ENERO
Milo Lockett
Es un artista plástico chaqueño y autodidacta que comenzó su carrera luego de trabajar varios años en la industria textil. En 2002, cuando cerró su fábrica y estampadora textil, Milo abandonó por completo sus actividades empresariales para dedicarse exclusivamente a la pintura. En poco tiempo, logró crear una identidad pictórica propia que lo convirtió en un éxito de ventas sin precedentes.
12 DE ENERO
Laura Gualdoni
Anastasia Moiseeff
Felipe Giménez
Cristina Santander
Cristina Trovato
Álvaro Bustelo
Pedro Peralta
Desirée de Ridder
Carlos Algorta
20 DE ENERO
Josefina Robirosa
Una de las mujeres más destacadas de la pintura argentina. Estudió pintura con Héctor Basaldúa y Elisabeth von Rendell. Formó parte del grupo de artistas del Instituto Di Tella, en Buenos Aires, que revolucionó la percepción artística de la Argentina durante la década de 1960.
Realizó murales en edificios públicos, en dos estaciones de subterráneo de Buenos Aires y en la Estación Argentina del Metro de París. Sus obras figuran en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el Museo Genaro Pérez de Córdoba y el Museo de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Durante ocho años fue directora del Fondo Nacional de las Artes y es miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes.
Alberto Morales
Antes del viaje a la Antártida, en 2005, trabajaba con una imagen no figurativa, partiendo el plano, con grandes horizontes, repitiendo el color arriba y abajo o con grandes contrastes. En la Antártida descubrí que eso ya existía, pero tenía que vivirlo: ver el blanco sobre el blanco, entender el aislamiento del continente y el de la gente. Allí no hay hombre originario. No hay rastro humano: sos el principio y el fin.
Hoy pinto mi propia Antártida: inmensos horizontes, espacios cargados de una gran energía y riqueza que aluden a la era de la comunicación, con inmensos aislamientos y soledades. Pinto una Antártida cálida y esperanzadora, de silencios y no de vacíos, intentando encontrar su esencia, el principio de todas las cosas.


